Con tremendo título y sin conocer al artista, que ha vuelto a publicar en solitario después de 11 años, lo que preveía era un disco de mucho guitarreo y letras reivindicativas pero, a pesar de ser un disco de rock esto es debido a la firmeza de su sonido, no el balde está acompañado de la guitarra y los coros de Julián Saldarriaga (Love of Lesbian, Mi Capitán), los teclados y sintetizadores de Martí Perarnau (Mucho, Mi Capitán), las percursiones de Nacho García (Cooper, Jero Romero, Annie B Sweet) y Ricky Falkner (Egon Soda, Stanstill).
Nos encontramos con varias canciones sin prácticamente estribillo, salvo un pequeño aumento en la intensidad, como la oscura y de cierto toque western «Flora y Fauno» que abre el disco en una primera parte muy melancólica, derrotista, que continua con «Lento» y «Foto de familia» de tintes parecidos que musicalizan la portada del disco (obra de Noemí Llantada), un corazón lleno de clavos que probablemente representen los problemas que cada día afrontamos y por encima una banda con una palabra que tiene que ver con el hecho de no derrumbarse, de echarle a los problemas Cojones.
Sus letras también son rock, cuentan historias reales (muchas veces en tercera persona) sobre gente en situaciones complicadas, que se encuentra perdida, que no han alcanzado sus sueños y otras en primera persona, revelándose ante situaciones, abrazando y desechando el pasado. Letras como ‘Voy a dejar de hacer el idiota… voy a cambiar, voy a empezar a hacer el mal, voy a dejar de contar diez antes de hablar, voy a dejar de ser actor’ de «Corazón de Cuerda» o ‘Los niños te miran como si jamás hubieses sido un chaval’ de «Foto de Familia» dan buena cuenta de las dosis de realidad y del grado de empatía que se puede llegar a alcanzar escuchando este trabajo.
Las Mejores: Flora y Fauno, Corazón de cuerda.








