Si tuviésemos que resumir a grandes rasgos los conciertos de Los Vinagres y Círcinus que el pasado 16 de septiembre tuvieron lugar en El Sótano nos bastaría con hacer alusión a lo siguiente: tríos, juventud y potencia, mucha potencia.

Círcinus fueron los encargados de abrir aquella noche, formación integrada por Luis Monsalve (voz y guitarra), Ángel Rojas (batería y coros) y Aitor de Blas (bajo), y pese a su corta trayectoria como grupo nos demostraron tener muy claro qué es lo que habían venido a hacer. Con influencias como Wolfmother o Havalina y contando con Manuel Cabezalí, guitarra y voz de estos últimos, en asuntos de producción, nos deleitaron aquella noche con un sonido contundente y poderoso que desató los primeros pogos de la noche.

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Círcinus

Entre los temas seleccionados para aquella noche no faltaron algunos de los que integrarán su próximo EP, «Noche en Júpiter», así como otros recogidos en «Made in Círcinus», su anterior trabajo, como Curvas o Ba-Bailarás. Tampoco podía pasarse por alto lo que ya se ha vuelto habitual en cualquier concierto, sea del género que sea, y es el apoyo a Supersubmarina y los deseos de pronta recuperación de los mismos.

Llegaba el turno de Los Vinagres, de Abel, Sergio y Rober, que ahorrándose formalidades y presentaciones se subieron al escenario, desenfundaron sus instrumentos y empezaron a disparar tema tras tema al público con una velocidad estratosférica, ¿quién nos había dicho que en Canarias se toman las cosas con calma? Quizás sólo sea cosa de los chicharreros (desde aquí un pequeño guiño a nuestro jefe: Adri, te queremos, no offence).

Los Vinagres

Volviendo al tema, letras cañeras, canallas y con toques de humor, un público que convulsionaba al ritmo de lo que allí sonaba aquella noche y tres chavalitos sobre el escenario llenos de pasión y engrandecidos y arropados por el respetable, que se mostró dispuesto a contribuir para que aquello se convirtiese en una fiesta desde los primeros acordes de José Vélez, tema con que comenzaron, pasando por Aguardiente y Morena hasta los últimos temas, Chibichanga, Piñaso en la boca y Me enamoré de tu madre.

Los Vinagres

Con una visión panorámica y valorando en la medida de lo posible la inmensa oferta musical que tenemos hoy día (o con que se nos satura hoy día), considero de vital importancia conseguir ese sello propio, esa marca de identidad que nos haga asociar rápidamente un sonido con una banda, y está claro que Los Vinagres, sea por las razones que sea, lo han conseguido. Enhorabuena por el logro, caballeros, y que dure, eso sobretodo.

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