El pasado sábado 24 de marzo, Xoel López dibujó más de una sonrisa en el rostro de su público barcelonés. La sala Razzmatazz asistió a la presentación de su último LP, Sueños y pan, en la expresión en vivo de un disco que marca una nueva etapa para el artista. El ritmo bailable y una gran puesta en escena fueron las tónicas de la velada que recordamos a continuación.

El concierto comenzó con dos de los buques insignia de Sueños y pan. Jaguar fue el tema encargado de abrir la noche. La juguetona anarquía de este tema es espejo de la vida familiar que inspira este disco y una perfecta carta de presentación para lo que sería la velada. La introducción del espectáculo se completó con otros temas recién hechos, como Cometa o Primavera.

Tras esta introducción al nuevo repertorio, Xoel programó la revisión de algunos de sus temas más aclamados, como Todo lo que merezcas o Por el viejo barrio. Uno perteneciente a su disco Paramales, el otro a su viaje iniciático por el Atlántico; ambos mirados desde otra perspectiva y servidos a la mesa en este 2018 con nuevos filtros. Uno de los ingredientes imprescindibles para este giro de sabores en sus clásicos es la formación con la que Xoel girará por las salas en los próximos meses. Compuesta por siete miembros en total, el gallego ha construido una banda en la que priman la riqueza de ritmos, arreglos vocales y melodías sintéticas.

Esta nueva banda dotó de una riqueza original a muchas canciones que no conocíamos aún en directo. Balas, por ejemplo, gozó de un momento mágico con el piano y la batería como protagonistas de un cuento de contrastes y personajes danzarines. Insomnio fue otro de los temas que, si bien off stage nos podría parecer extremadamente apacible, adquirió un carácter mucho más dinámico sobre el escenario. Al fin y al cabo, este es uno de los motivos de Sueños y pan; la estabilidad de la familia (en su amplio significado) puede ser un estímulo para soñar bien alto, por encima del tejado del hogar que la cobija.

En los buenos espectáculos suele haber un momento para echar la vista atrás, y en un concierto de presentación siempre está bien recordar de dónde venimos para entender dónde estamos yendo. Esto es lo que hizo Xoel revisitando temas como El asaltante de estaciones. Bajo la férrea dirección de Charlie Bautista a los teclados, este canto cañero a Chile nos recordó cómo empezó la trilogía que Sueños y pan cierra seis años después de aquel viaje por las Américas. Otro tanto de lo mismo ocurrió con Reconstrucción, una retrospectiva a la época dorada de Deluxe.

A serea e o mariñeiro, Tierra y los tambores selváticos de Ningún hombre, ningún lugar son otros de los elementos que Xoel recogió por el camino para mostrarnos la foto completa de su trayectoria en solitario. Un viaje que ha terminado en Madrid, el Madrid de todas las veces. Esta ciudad es el hogar en el que todos los periplos y vivencias del artista han tomado forma de disco y familia. Una armónica que consigue hacer a la ciudad condal cantarle a la ciudad capital merece un nobel de la paz.

Lodo y Serpes fueron las últimas representantes de la nueva obra maestra del gallego. Las sonoridades de videojuego vintage de la última pusieron el broche de oro a Sueños y pan, y lo hicieron con nota. Con la satisfacción del trabajo bien hecho, la banda se despidió de su público con un solo magistral que probablemente duró mucho más de lo que nos pareció a todos los asistentes. El sentimiento de placer nubla la percepción del tiempo.

Aclamados por toda la sala, los siete músicos no tuvieron más remedio que volver a subir al escenario para despedirse con honores de Razzmatazz. Lo hicieron dando las gracias a Señor Lobo, sus teloneros, y cantándole a las nuevas generaciones y al Amor valiente. Este tema protagonizó uno de los momentos más bonitos de la noche. La voz de cinco de los artistas, entre ellos Charlie Bautista y Alice Wonder, coloreó las estrofas de esta mítica canción de Deluxe. El punteo caribeño de Piedras y arena mojada, entremezclado con unos versos de Ojalá que llueva café del campo y The Lion Sleeps Tonight cerró la noche en su punto más alto. Y así, entre bailes y agradecimientos, nos fuimos a soñar a otro lado.

El concierto de Xoel López en Barcelona fue, hipotéticamente, el final y el principio de muchas cosas. Si Sueños y pan es el final de una trilogía, ¡qué bien se ha cerrado! Si esta formación de músicos es el principio de un proyecto a largo plazo, ¡qué bueno lo que está por venir! Sea como sea, la entrega del público en Razzmatazz demostró que lo que esté por venir, tendrá pan para soñar en Barcelona.