Encended dos velas y sacad un par de copas de vino. Nosotros ahora inauguramos por este año nuestra sección de #hoymepone con un desconocido para muchos y admirado y colaborado con otros como Quique González. Hablamos de Fabián. Cuatro trabajos llevaba grabados hasta finales del año pasado, cuando en el último trimestre lanzó La fe remota. Un disco que para algunos se aleja del folk al que nos tenía acostumbrado en antañas canciones, para dar paso a otras con tejidos de rock, jazz y música negra en general.

Fabián quizás no realice grandes giros en su trayectoria, pero continúa regalándonos la intimidad de sus letras y sensibilidad de su voz. Un disco en el que deja su interior en cueros mientras rastrea y busca ese lugar que todavía no sabe, pero que reconoce estar dentro de él. En esta persecución de su propia filosofía, nos encontramos con una decena de pistas para alcanzar esa auténtica identidad que persigue y viaja como un “Turista” desconocedor de su destino. Este comienzo del álbum es el mayor ejemplo de fidelidad a las citas de siempre, donde se descorcha una botella de vino para cenar, brindar y bailar. Pegados como diría Sergio y entre tinieblas como en cualquier elegante filme.

Y es que el arte de “Las musas” –novena del álbum- o lo que comúnmente conocemos como música, es de lo que Fabián se apodera una vez más y vence al fin.