El mercado festivalero está en auge, de eso no cabe ninguna duda. Pero ¿tanto como para alcanzar los 200 en España? Si, 208 festivales contabilizados entre las 17 comunidades autónomas en la pasada temporada. Dicha cantidad podría ascender a 209 si contáramos el Gibraltar Music Festival. A parte de la escalofriante cifra, son muchos los puntos que llaman la atención.

Prácticamente el 50% de los festivales (103) se celebran en las cuatro comunidades peninsulares bañadas por el Mediterráneo. Hablamos de Cataluña, Comunidad Valenciana, Andalucía y Murcia. Aun así, estas tres primeras comunidades logran el 48.8% del negocio festivalero. Cataluña, con 39 festivales, fue la comunidad con mayor número de eventos celebrados en 2015. Los 35 de Andalucía y 27 de Comunidad Valenciana subieron al pódium a ambas regiones mediterráneas. Sin embargo, Murcia con tan sólo dos, hace de ella la región más pobre junto a La Rioja.

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Gráficos festivalesOtros tres de los puntos fuertes de este mercado se encuentran en Galicia, País Vasco y Madrid con 18, 17 y 15 festivales respectivamente. Llama la atención la relevancia del rock en tierras gallegas, donde gran parte de sus carteles son nombres nacidos y crecidos en el rock, como el Resurrection Fest o Derrame Rock. El País Vasco conserva algunos de los de mayor longevidad como el BBK o el Festival de Jazz de Vitoria, que este año celebrará su 40 aniversario. Estos posicionan a Euskadi entre las zonas más importantes y con más tradición en la cultura nacional. Madrid por su parte, siempre criticado por la falta de un gran festival, cuenta con diversos eventos de los cuales la mayoría recaen en la capital. Destaca un DCODE que da la cara en el centro de España con grandes carteles y algún sold out a sus espaldas en su corto espacio de vida.

Gráficos festivalesLas dos Castillas y Extremadura hacen del interior peninsular un espacio descalzo de eventos musicales -a excepción de Madrid-. Castilla y León con 11 eventos y la Mancha y Extremadura con 6, toleran que en el 42.5% del territorio español tan sólo se celebren el 11% de los mismos. No obstante, pocas regiones cuentan con festivales del prestigio del Contempopranea, Sonoraba Ribera o Viñarock, grandes referentes dentro del mercado y participaciones soñadas por todas las bandas.

graficos buenosEl resto de comunidades están viendo nacer y crecer un gran número de pequeños festivales como el Santander Music, Polifonik Sound, OBA Festival o el casi adulto FIZ Festival. Cantabria, Navarra y Aragón incluyen cuatro eventos, mientras que La Rioja tan sólo cuenta con Actual Festival en Logroño y Fárdelej en Arnedo. Asturias, con 10, se posiciona como otro punto destacado ya que, a pesar de su pequeña superficie, cuenta con un notable número de encuentros musicales en su región.
Ambos archipiélagos no podían faltar a la cita y es por ello que en 5 ocasiones disfrutan de la electrónica en Baleares y hasta en 3 citas en Canarias.

Las ciudades donde más festivales se repiten son Barcelona con 19, Madrid 12, Valencia 5 y Bilbao, San Sebastián, Gijón y Sevilla con 4. Con tanta repetición en una sola metrópoli, hay varias provincias que están a 0. Estas son Lleida, Teruel, Soria, Cuenca y Toledo, convirtiéndose esta última en la única provincia con capital que no recibe “festi” alguno.

Con grandes ciudades como la capital manchega sin ninguno de estos eventos, resultaría difícil imaginar pueblos con menos de cinco mil habitantes que disfrutasen de dichas oportunidades; pero así es. Algunos como el Festival Gradual Murchante, Mundaka Festival o Alterna Festival El Bonillo se celebran en municipios desocupados de grandes edificios, discotecas y miles de personas. Pero el pueblo del Festivalino, como se conoce a Pescueza, consigue reunir a decenas de visitantes para disfrutar del festival más pequeño de España, y, según algunas fuentes, del mundo. El municipio cacereño de 166 habitantes en 2014, según el Instituto Nacional de Estadística, cuenta en su cartel con diversas actividades culturales y medioambientales.

image_2016-01-05_13-54-41 Estas cifras permiten una masificación de escenarios que deja toda su demanda en manos de prácticamente tres comunidades autónomas que se apoderan de la mitad de los eventos musicales. Tal vez el buen tiempo y la playa sean dos de las principales causas de esto. Ambos aspectos parecen ser muy tenidos en cuenta a la hora de llevar un festival a una ciudad, ya que gran parte de ellos se realizan en los meses más cálidos del año, lo que les aventaja con un pequeño as en el cartel. Dichas responsabilidades dejan práctica y musicalmente desértico el interior de la península, debido a una relevancia mucho menor que la del litoral.

¿Concluyen estos datos y la creación de tales festejos en un mero fin comercial, vacacional y económico? ¿Por qué tal gentrificación de eventos musicales? ¿Explotará pronto la burbuja festivalera que ha crecido descomunalmente desde hace una década? ¿Se deberían apoyar dichos proyectos en zonas del interior y promover los festivales desde otra perspectiva más artística en lugar de vacacional? ¿Benefician o dañan estos datos a la cultura? Veremos si 2016 supera dichas cifras o si por el contrario la burbuja festivalera se relaja y llega a su cauce.

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