El mallorquín Daniel Leiva con tan sólo 24 años lleva literalmente media vida sobre los escenarios. Sin la mayoría de edad, ni un disco en el mercado consiguió girar por todo el país con una cantidad de conciertos que ni él mismo fue capaz de contabilizar ni de esperar. En 2010 fue ganador del Disco del Año Novel de RTVE con Fin y vuelta a empezar, un álbum que fue regrabado debido a la estafa realizada por un antiguo mánager. Tras unos años de idas y venidas en los que tuvo una fugaz participación en un Tallent Show y vivió en primera persona el rechazo de Mónica Naranjo entre otros, supo sobreponerse y lanzar en 2014 REC en ese instante. Con éste dio un giro de 180º acercándose a una ola mucho más alternativa y con la que lleva un par de años intentando manifestarse. A pesar del pop de sus canciones, Danny ha luchado desde muy joven contra una vida de emocionante rock. Con la misma actitud, valentía y optimismo con la que se enfrenta a la misma, encaró y se sinceró en todas y cada una de las cuestiones que le lanzamos sin temblar ninguna respuesta.dan

Mallorca, Madrid y ahora Galicia. ¿Cuál será tu próximo destino?
Estoy en un momento en el que necesito moverme y no estar quieto. En este punto no estoy escribiendo ni componiendo nada porque me siento un poco vacío. Necesito estar en muchos sitios para vivir muchas cosas, empaparme y tener mucho que contar. De Madrid me fui porque estaba un poco agobiadillo y necesitaba un cambio de aires. Me daba la sensación de que hacer todo uno mismo y asumir todos los papeles es súper complicado. Llega un momento en el que las cosas no salen y uno se frustra muchísimo porque cree que ha fallado en algo. Asumir tanta responsabilidad se convierte en una gran carga psicológica.

El reconocimiento con REC en ese instante quizás aún no te ha llegado o lo está haciendo demasiado lento, ¿a qué crees que se debe?
No sé exactamente si he tenido el reconocimiento, aunque sí creo que se va uniendo una parte de público que no esperaba encontrar. No obstante, si está yendo muy despacio, porque es un disco que hay que trabajarlo y uno sin agencia ni manager lo hace bastante lento. También supongo que la falta de presupuesto influye por no poder hacer tantos conciertos y no poder asumir el coste de ir a provincias en las que seguramente no haya beneficios. Pero sí, creo que el reconocimiento todavía no ha llegado y que me queda mucho. Por ahora es un paso más en mi carrera y hay otra visión de mí, aunque podría ser un punto negativo. Venía de un público más juvenil y de chicas, y al cambiar de registro hay gente que no se ha querido subir al barco. Sin embargo, hay otros muchos que si se han subido, que no son activos en redes sociales, pero que acuden siempre a los conciertos o compran el disco.

El álbum tiene una clara evolución dejando atrás el pop más simple a un pop mucho más alternativo. ¿Por qué esta evolución?
La evolución se debe a una “madurez” musical. Necesitaba sentirme más cómodo en lo que cantaba y había registros en los que no lo estaba. Me apetecía cantar cosas que yo sentía de verdad y no hablar del amor en una forma tan obvia. Quería que los sonidos fueran más crudos y oscuros y que mi voz no fuera tan aguda para trabajarla desde otro punto de vista. Cuando empecé mi primer disco, caí en casi todos los tópicos de intentar cantar cuanto más arriba mejor y hacerlo todo demasiado comercial. Eso es bueno para una persona que quiere darse a conocer y para una fama adolescente, que era en lo que en un principio iba enfocado mi proyecto. Luego evolucionas y te das cuenta que ese grupo de fans muere porque tiene fecha de caducidad. Después me doy cuenta de que no estoy cómodo en ese registro y que no escucho mi música porque no me apetece ponerla. Cuando salta tu canción dices “¡que coñazo!”. En ese momento me di cuenta de que no quería hacer ese tipo de música. Dejé de hacer conciertos con música en playback, me centré en hacer acústicos en directo y me fui a otro tipo de público con canciones donde yo me veía mucho más suelto y tranquilo. Luego en el estudio había temas que no son míos y los llevé a mi terreno. Todavía quedan raíces de una música muy comercial, pero en comparación con mi primer disco hay una evolución bastante notable. Se nota que está trabajado de una manera muy natural y diferente, que puede gustar o no, pero que está muy trabajado.

Muchos grupos han retirado sus trabajos de plataformas digitales para que no quede huella de esas primeras canciones. ¿En algún momento has llegado a pensar en retirar ese álbum o a sentir vergüenza al no reflejar tu música de la actualidad?
Para llegar a ese punto no. Confieso que no estaba a gusto, pero tampoco me avergüenzo. No siento que fuera peste lo que hice. No estaba cómodo ahora, pero en su momento si lo estaba y me gustaban las canciones. Todas las cosas tienen un camino, y si esas partes del camino las tuve que vivir para estar donde hoy, pues estoy totalmente contento. Sería una falta para la gente que me sigue y me ha seguido. Quien ha comprado este disco y le sigue gustando se merece todo mi respeto. Mis canciones tienen que estar ahí, me gusten más unas u otras.

“Mis canciones tienen que estar ahí, me gusten más unas u otras”

Como prueba de ello activa o pasivamente colaboran en el álbum artistas etiquetados vulgarmente como indies. ¿Cómo surgen estos trabajos?
Surgen como búsqueda del sonido. Lo que hice fue ponerme en contacto con los artistas que escuchaba y me gustaba su sonido. Hablé con Alberto (Miss Caffeina), con Zahara, quién me pasó algunos temas, con Gonzalo Alzina, Jose Luis Algar y Carlos Otero, que me dio bastantes alas porque supo rápidamente como quería sonar. Hizo “Domesticados” y fue uno de los primeros temas que tuve claro que entraría en el disco. Tenía un rollazo muy agresivo y muy diferente a lo que había hecho en otras canciones. Era lo que buscaba: un cambio radical y hacer nuevas cosas. Igual Alberto con “Ladrón de canciones”, que me parece un tema impresionante. En realidad estoy tan contento que me encantaría hacer un videoclip con todos los temas, o al menos con el 70%. Puede que me arruine en el intento, pero por intentarlo que no quede.

A parte de estas ayudas por parte de un colectivo más alternativo encontramos una estética tanto en el diseño del disco como en el videoclip muy indie. ¿Pretendes acercarte a este estilo?
No sé si mi intención es acercarme, lo que si me apetece es hacer cosas que me reflejen y me hagan sentir bien. El disco tiene un diseño mucho más serio, porque buscaba seriedad. Por momentos me daba la impresión de que parte de mi público me valoraba más por mi físico y mi estética, y no es que sea yo un pivonazo o un míster. Quería que todos se fijaran en mis canciones, que me recordasen y pusieran las canciones a sus hijos y que no me vieran como un “cantantucho” cualquiera. También buscaba un sonido más atemporal, nada pensado por modas. Aunque parezca que ahora el género indie y la estética hipster es lo que se lleva, no lo estoy haciendo por moda, simplemente quiero cosas con las que me sienta identificado.

“Me daba la impresión de que parte de mi público me valoraba más por mi físico y mi estética”

Para buscar lo indie cantas demasiado bien ¿no crees?
No sé si es que tengo que cantar mal, pero es que canto así. No puedo cantar peor, mi voz no la puedo cambiar. Hay muchos artistas en la música alternativa o en el pop rock que no cantan tan sucio ni tan mal. Tenemos artistas como Zahara, que tiene una voz súper limpia, o Nena Daconte, que es muy dulce. Soy demasiado correcto e intento no serlo. Es una lucha conmigo mismo, pero a veces no puedo evitarlo y me sale mi yo correcto.

“Año Nuevo”, nuevo single y videoclip. Te dejaste llevar y diste vía libre a tus seguidores para elegir el segundo single de REC en ese instante ¿cómo surgió la idea? ¿Se debe a la confianza que tienes en todas tus canciones de este trabajo o a la confianza de tu público?
La verdad que por momentos tuve un poco de miedo porque había algún tema que no quería sacarlo como single de momento. Quería ver si la gente estaba en la onda que yo y si piensan igual. De haberlo elegido yo también hubiera sido “Año Nuevo”, porque era uno de los primeros que quería que fuera single. Me apetecía que la gente lo eligiera y estuvieran contentos con lo votado. Y yo muy feliz porque estaba muy de acuerdo.

¿Cómo surge hacer una colaboración con Nena Daconte?
Tenemos un amigo en común, un día de fiesta estuvimos hablando sobre el disco y me dijo que por qué no hablaba con algún artista para colaborar. A mí me apetecía hacer este disco sin colaboraciones, aunque sí que escuchaba “Cúspide” con una voz muy aguda y femenina. Él me dijo que podía hablar con Mai ya que podía dar el perfil. Pasaron unas semanas sin respuesta y yo ya estaba inquieto, hasta que finalmente quedamos y me confirmó que le apetecía mucho participar en el disco. Aun así, fue una pena que se tomara un descanso cuando lo saqué. Pero bueno, estoy súper agradecido y me quedo con ese precioso detalle. Ojala algún día podamos hacerla en directo. dan1

De tu último álbum solo dos fueron compuestas por ti. ¿Se debió a causa de escasez de material propio o de menor calidad que las restantes?
Al final se debió a que yo aún tenía que madurar mucho los temas. Había algunos que no tenía claros porque necesitaba trabajarlos un poco más o porque no estaban preparados para salir. Obviamente, teniendo temas de tan buenos compositores tampoco iba a perder la oportunidad. De sacar mis temas siempre la voy a tener, quedan ahí guardados y el día que se pueda los sacaré.

Pocas canciones y videoclips vemos que hablen de relaciones homosexuales. En general se tiende a relaciones convencionales, incluso llega a ser noticia que un artista se manifieste como tal abiertamente. ¿Se discrimina la homosexualidad en la industria?
Creo que discrimina la gente en muchas ocasiones y hacen que los artistas a veces tengamos ese miedo a dar el paso. Pero cada día hay más artistas que hablan naturalmente de ello. En uno de los temas me atreví a hablar al género masculino, que era como lo había compuesto Jose Luis Algar, y en el videoclip de “Año Nuevo” puede que se vea algún tonteo entre dos chicas. Lo dejo ahí en el aire.

Sabemos que apareciste en El Número Uno de Antena 3 ¿cómo fue la experiencia?
Lo recuerdo como algo muy guay, aunque no estuviera de acuerdo con la opinión de Mónica Naranjo y del jurado. Una cosa es ser correcto y otra no ser artista. Cuando eres profesional también eres un artista. Sinceramente me enfadó mucho y no lo compartía. No puedes decirle a un concursante eso si has estado toda la actuación con buena cara. Hubiera preferido que me dijeran no me ha gustado o me ha parecido aburrida tu actuación. No sé, tenían que echar a gente. Aun así en El Número Uno me trataron súper bien. Fue una experiencia muy efímera, pero que la tengo guardada para recordarla de vez en cuando.

¿Te ha ayudado o por el contrario crees que ha sido un impedimento?
No creo que me haya ayudado ni tampoco que haya sido un impedimento. Todo suma en la vida y hay que tomárselo como algo bueno. Todo lo que estoy haciendo es por mí, no hay nada que le deba al concurso, excepto esa actuación en la tele de un minuto. Es más, nadie se acuerda de que yo haya pasado por allí. Con lo poco que estuve, hay veces que ni yo me acuerdo. dan2

Además en “Artistas relacionados” en Spotify vemos a un número importante de triunfitos y otros músicos que poco tienen que ver con la música que haces. ¿A qué crees que se debe y cómo te lo tomas?
Sí que es curioso. Yo creo que la mayoría no salen bien parados con los artistas relacionados. No es que unos sean mejores que otros, sino que me da rabia que mi música no se parezca nada a la que me relaciona. Ya me dirás tú que tengo que ver con los artistas que hacen flamenquito. Y con los triunfitos bueno… si acaso hicieran música parecida a la mía. Y no lo digo de manera despectiva lo de triunfito, que tengo un montón de amigos que son de OT, pero no lo entiendo. Me gustaría que se hiciera un análisis mucho más detallado o que incluso se pudieran elegir los artistas relacionados.

En la actualidad ¿qué opinas de los programas de cazatalentos musicales?
Creo que los programas de cazatalentos le dan la suerte a algunos artistas pero eso puede tener un efecto rebote. En el momento en el que sales tienes un gran impulso, tus seguidores suben como la espuma y la gente tiene más ansia de ti. Pero en muchas ocasiones lo que consigues es mucha fama durante varios meses y de repente morir. Me gustaría que en un concurso seleccionaran artistas y ahí potenciar lo bueno que saben hacer ellos. Si tuviera que hacer una valoración rápida creo que estaría en contra, no me gusta el formato. Toda fama tan repentina y tan rápida no creo nunca que pueda ser buena, porque llega un momento en el que eso se rompe por algún lado. Muchas veces es más interesante ir haciéndolo poco a poco, creciendo y que vayan conociendo tu música. La misma gente que te está apoyando en el concurso, luego te desprestigian y les resultas menos artista. Es un mundo muy complejo y que se debería llevar de otra manera. Al fin y al cabo es un negocio y se benefician mucho de eso.