Ángel Stanich llegaba a Almagro para revelar su Camino ácido. Ante esta primera experiencia en Campo de Calatrava, la banda se encontró con una sala aprobada en asistencia pese a su escasa repercusión en tierras manchegas.

Apareció en el escenario de la Sala Seven el protagonista, después de cuarenta y cinco minutos de exagerada y larga espera. Salvaguardado únicamente por su guitarra y taconeo, comenzó la noche con Amanecer caníbal, tema en el que a medida que iba evolucionando se iba incorporando el resto de la banda, que se camuflaba entre el público.

Se infiltró El menor, uno de esos temas que aún no se han grabado en el estudio. Tras ésta, Mojo incitaba los primeros bailes de la noche junto a una elegante Miss Trueno 89. Era el cumpleaños de Lete, que se escondía tras la batería, y Stanich no quiso pasarlo por alto dando pie a un tímido Cumpleaños feliz.

El cruce anticipó a una conocida pero irreconocible Bleeding Muddy Waters de Mark Lanegan y Camino ácido, canción que titula su primer álbum. Sin armónica pero con silbidos introdujo La noche del coyote. Para ultimar esta tanda de canciones anterior al descanso, interpretaron Jesús Levitante, quién esta vez perdió a su orgullosa madre, El Outsider y la ya asentada Carbura.

Uno a uno iban abandonando el pequeño escenario para reconquistarlo minutos más tarde con Mezcalito y su personal versión de En el río. Quedaba una sola bala que disparar y fue, como no podía faltar, la de Metralleta Joe, con la que se enfriaron los asientos y el propio Stanich bajó a bailar con el público.

De nuevo el santanderino volvió a demostrar su capacidad de seguir sorprendiendo a los que ya le conocían junto a otros que aún no sabían muy bien de su existencia y que terminaron rendidos a su potencial. A pesar de mostrarse menos enérgicos que en otras ocasiones, Alex Izquierdo, Lete Moreno, Víctor Pescador y Ángel consiguieron reducir la capacidad del escenario haciendo de él un llavero de recuerdo.

Al final disfrutamos de una hora y media de espectáculo, en la que la banda se posicionó muy receptiva ante un público que en ocasiones no supo agradecerles. Pese a ello y una vez más, lograron arañarnos algún resquicio del interior y siguieron endulzando su camino allá por donde pisan con su género particular y su sonido de lo más fresco.








