¿Estamos cuerdos si hablamos de «fenómeno Bistecs»? Los más puristas acusarán de faltos a aquellos que se atrevan a considerar música eso a lo que ellas llaman electrodisgusting, pero un considerable y fiel número de seguidores les amparan hasta colgar un sold out en su primer concierto a lo grande. Insuficiente debe parecerles cuando esta semana repetirán una segunda cita, de nuevo, en el Ochoymedio de Madrid.

Si alguna opinión compartirán aficionados y opositores de Las Bistecs será que el mamarracheo forma parte de su ADN, por ello necesitaban ayuda genéticamente similar. Meneo a los platos, tras finalizar Las Bistecs, y Vacas Venéreas, que salieron a pastar algunos de sus hits con descaradas dosis de mamarracheo y lírica llamativa, fueron los acompañantes en el estreno de Oferta.

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Vacas Venéreas

El plato fuerte llegaba minutos más tarde con Las Bistecs, o lo que es lo mismo: el Partido Popular de la música española. Algunos pensarán que esta comparación es odiosa o una incongruencia o incoherencia, pero las Bistecs son como el PP: o les amas o les odias; o les votas hasta la saciedad sin importar la calidad de su trabajo o te deprimes en tu gran depresión por su mayoría absoluta. Con perlas como “ano es culo en castellano” atraen del mismo modo que Mariano lo hace en “somos sentimientos y tenemos seres humanos”. El IVA de los chuches, los aeropuertos o las drogas en el parque son otros de los problemas y similitudes que comparten ambos conjuntos.

Con el desparpajo con el que Soraya saldría a pinchar para cerrar campañas, salían las monarcas del electrodisgusting al escenario del Ocho para derrochar su Oferta al completo. A capela comenzaron el concierto con “Cosas negras”, con su ya universal estribillo “móvil, cartera, tabaco, llaves”, el cual le hará la competencia en futuros mítines populares al moderno y fresco “yo soy español, español, español”.

Las Bistecs

La prestigiosa prensa de la derecha –ABC y El Mundo- apareció entre las manos de las líderes del electrodisgusting en “Problemas”, para más tarde ampararse en otra de las figuras populares. La Iglesia tuvo su protagonismo en “Galicia”, uno de los puntos mayoritarios azules, en el cual «croquetizaron» el cuerpo de Cristo.

Llegaba el momento Aguirre de la noche: como si dos Esperanzas tuviéramos en el escenario, lanzaron tabaco a los asistentes animando a derribar las leyes como si de motos de agentes se tratasen y a fumar todo lo que ese “Humo” consintiese. Para el final del espectáculo se reservaron sus hitos más reconocidos: “Universio”, “Señoras bien”, himno por excelencia de las féminas de la derecha, “Eurofiestón”, “Caminante” e “Historia del Arte”, con la que cerraron el concierto.

Las Bistecs

“No sabemos cantar, no sabemos bailar”, confesaron honestamente a lo largo del concierto. Pero, ¿qué más da? El electrodisgusting tiene como objetivo el zas, el revolver las tripas y patear entrepiernas; cantar y bailar no lo hicieron, o al menos bien, pero si la indie Andrea Levy estaba por allí seguro que muchas carcajadas no esbozó. ¿Estará alguna de esta Oferta en la playlist de Levy? ¡Lo ponemos en duda! Por consiguiente, ¿misión cumplida?

Igual de ruborizados quedan gran cantidad de oyentes, pero algunos jóvenes de las Nuevas Generaciones tras escuchar alguna de sus canciones van más allá y sueltan perlas como: “este es un grupo para mariconazas”, “¡qué pena! que luego haya músicos en la calle y estas mira”, “y luego dirán del reggaetón…” o “¡son unas sinvergüenzas” tras descubrir ese “pepera atropellada”.

Las Bistecs

Como vemos, el dúo atropella con sus letras a todo aquel que se ponga por delante, pero ¿hay alguien que defina mejor la actual sociedad? Con el tiempo, Oferta pasará a la historia como uno de esos discos chorrasimpáticos que divirtieron a una generación de modernos; pero al final el electrodisgusting parece convertido en un libro de historia que abofetea este siglo XXI y que muestra la sociedad más cruda, mezclada con diversos géneros musicales y letras cargadas de rabia, ironía y mucha mala leche.

Para llegar a cantar y bailar de manera aceptable mucho les queda, pero irritar ya lo han conseguido; porque sin titubear han logrado hacer del caos de sociedad una cutrez y de esa cutrez un arte.

Fotografías: Cris Molina

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