La expectación era alta, pues La Maravillosa Orquesta del Alcohol lleva el espectáculo allí por donde pasa, o eso dicen. Ayer pudimos comprobarlo, y de qué manera. Quién nos iba a decir, que entre estos siete figuras de Burgos, se escondía tanta energía y tanto talento. Una mezcla de folk, blues, indie y rock&roll llenó de sonido y color la tarde alicantina.

Fotografía: Adán Riquelme

Domingo, cuatro de la tarde y ambiente casi veraniego. Cogemos nuestra cerveza y a disfrutar. Suena una suave melodía que nos introduce en el concierto y poco a poco van apareciendo en el escenario los protagonistas, vestidos con sus camisetas de tirantes blancas tan características anunciándonos que la fiesta va a comenzar.

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Sobre el escenario muchos instrumentos, y ellos, dos arriba y cinco abajo. Venían de agotar entradas en Madrid y Barcelona, y aquí más de lo mismo. Canciones había para elegir, su último disco Ninguna Ola se tocó casi al completo. Y de las clásicas no falto ninguna. Sólo se echó en falta bailar, actualmente imposible, aunque vimos que poco a poco la gente se fue soltando siempre cumpliendo con las medidas que garantizan la cultura segura.

Fotografía: Adán Riquelme

Lo más sorprendente de todo, fue la forma en que han presentado su nuevo trabajo en directo. Las partes acústicas llevadas al formato eléctrico en directo ha dado la vuelta al disco entero haciéndolo mucho más apetecible y bailable.

Con las canciones del último disco se esperaba algo de timidez entre el público, pero sorprendentemente se cantó todo, absolutamente todo. Y cómo no, con los clásicos una fiesta, en cada canción una ovación.

La culpa de todo sin duda la tiene Alvar de Pablo, qué hombre y qué energía. Autoproclamado animador oficial de La Maravillosa Orquesta del Alcohol, además de saxofonista, clarinetista y bueno, todo lo que le eches. Se hizo difícil tener que agarrar la silla y la mascarilla para no saltar y seguir sus pasos por el escenario.

Fotografía: Adán Riquelme

A pesar de las circunstancias, la tarde fue para recordar. Durante el concierto, su música nos atrapó en una burbuja que duró una hora y media y nos transportó a lugares que hacía tiempo no visitábamos. Pocos pueden decir que han visto a La M.O.D.A. con el ruido de las olas del mar de fondo.

Su parada aquí terminó, pero aun les queda mucho camino por recorrer. De momento, todo agotado para sus próximas citas. No esperes más y corre a verlos, no tiene desperdicio alguno. Los de Burgos saben como se las gastan.

 

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