Por fin llegó la parada madrileña de la gira de presentación de Nocturnal (Antártida, 2016), séptimo disco de Amaral, y lo hizo en un escenario de lujo que pocos artistas nacionales son capaces de llenar, el BarclayCard Center. Aunque todavía no se lo crean, y la propia Eva recuerde los tiempos en que decía “Hola Madrid!” en pequeños bares y no delante de un público entregado de 10.000 personas.

Reproducir la atmósfera del disco más intimista y, en cierta medida, oscuro de la banda en un gran recinto no es tarea fácil, y la verdad es que simplemente lo han bordado.Una de las cosas que hay que destacar es la iluminación, un gran trabajo que nos permitió, a lo largo del concierto, ver crecer “un universo sobre ellos”, una constelación que se engrandecía en determinados temas y se oscurecía en otros. Y una gran luna tras el escenario presidiendo la escena y dando la atmósfera perfecta a cada tema.
En el centro del escenario, Eva y Juan arrancaron, poco después de las diez, con una de las canciones que mejor definen la crudeza de Nocturnal, «Unas veces se gana y otras se pierde». Un tema oscuro, con un trasfondo pesimista, pero compaginado con unos pegadizos acordes acompañados de la voz de una Eva que vuelve a demostrar la variedad de registros que atesora.
Ante un público numeroso y de todas las edades que llenó gradas y pista, los aragoneses no tuvieron más remedio que recorrer buena parte de los himnos que nos han ido dejando en sus ya siete álbumes. Así, repasaron temas como «Revolución», «Kamikaze», «Siento que te extraño», «El universo sobre mi» o «Estrella de Mar», especialmente coreada por el público.

Pero volvió «Nocturnal» y con él ese espíritu mágico de la noche al escenario. Fue precisamente este tema, el tema central del disco, el que desplegó la constelación sobre el escenario cuando Eva nos presentó la “primera regla nocturnal”. Un tema que es la mejor presentación del disco, desgarrador y directo como ninguno.
Y esta vez la noche llegó para quedarse, y los nuevos temas de la banda fueron llegando uno tras otro, con «Lo que nos mantiene unidos», «500 Vidas», «Noche de Cuchillos» ó «La Ciudad Maldita».
También, con Eva tocando el theremín, llegó un tema como «Cazador», uno de los temas más salvajes y directos del álbum. Luego pasó a la armónica para introducirnos en «Hacia Lo Salvaje», finalizado con un enorme duelo de guitarras con Juan.

Antes llegó uno de los momentos del concierto, el estribillo acústico de «Marta, Sebas, Guille y los demás» coreado por el público, de una forma extrañamente íntima. No fue el único tema clásico de la banda en este tramo final, ya que, ya en el bis, llegó una de las que no podía faltar, «Sin ti no soy nada».
Se despidieron con «Nadie nos Recordará», uno de los temas más intensos del nuevo álbum, mientras Eva se contorsiona ante un eclipse lunar que acaba por oscurecer el escenario. Inmejorable despedida para un concierto en el que los aragoneses nos dejaron un poco de ese lado oscuro que define a Nocturnal.









