Miss Caffeina se hace mayor, madura, se reinventa y mejora. Se han ido a coger oxígeno y han vuelto con Detroit, un disco evolutivo, de menos guitarras, a veces muy eléctrico, muchas pop ochentero, pero con las mismas señas que han hecho de este grupo uno de los más seguidos en el panorama indie, a pesar de lo cual se está considerando como una ruptura a su sonido y sobre todo a su «lado oscuro».

Fue presentado con la optimista Mira Como Vuelo, canción instrumental y vocalmente perfecta, pero con un estribillo endeble que hace que ponga en duda su elección como primer single, salvo por el hecho de que hace de perfecta unión entre el sonido de De Polvo Y Flores y este Detroit, un disco especialmente interesante en su «cara B», lleno de canciones envolventes, evocadoras, con la voz de Alberto Jiménez sonando más especial si cabe y unos emocionantes estribillos. Un mismo tema puede tener a los electrónicos 80s en sus estrofas, las guitarras de los 90s en los estribillos y en resumen considerarse dance. Estos románticos del poprock electrónico -al menos hoy- se han marcado un disco que acaricia con sus melodías mientras te hacen bailar.

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Es fantástico comprobar que una canción puede comenzar con un sonido Tino Casal (presente sobre todo en Desierto), compartiendo la cadencia en la voz, elegancia y la profundidad electrónica de este artista desaparecido y finalizar con una mezcla entre Phoenix y Daft Punk imposible de no bailar. Estoy hablando de Ácido.

Miss Caffeina, tras comprobar que «Ahora que sabemos que la química no va a matarnos…» y que  «Dentro de un tiempo nos reiremos de todo esto», han resuelto sus diferencias y se han marcado las mejores canciones rock-dance de su carrera, como esta Turistas de la que hablo u Oh! Sana, a pesar de letras como «Todos los santos menean el rabo por ti» única asignatura pendiente que les va a quedar para Septiembre.

Miss Caffeina Detroit Foto Promo

La experimentación de ese Lobos que cierra el disco, a pesar de su final inesperado final, lo tengo que señalar también como de lo mejor. La voz de Alberto y los punteos de la guitarra ponen los pelos de punta más de una vez. De nuevo la letra…ay «Química y corazón menudo colocón».

Aún así, Detroit sigue siendo un disco bastante roquero y el single que da título al álbum es un buen resumen de ese 50% que es menos pop o dance, donde la delicadeza de sus estrofas tiene el contrapunto de un estribillo guitarrero, como ocurre también con Gladiador o Desierto, uno de los singles más completos (fantástico interludio incluido) y de lo mejor producido de todo el trabajo.

Las Mejores: Ácido, Lobos, Oh! Sana, Desierto.

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