Algunos nos tomamos la indecencia de comparar la evolución de Mucho con la de Dover, otros se molestaron por la misma, pero en unanimidad alabamos la buena acogida de su trabajo por parte de crítica y músicos. Con la misma firmeza percibimos improbables las capacidades del público. Después de más de una hora, estas dudas se confirmaron para exclamar que culturalmente la sociedad no tiene en forma sus aptitudes auditivas.

mucho5Sin mucha suerte ni gente, Tigres Leones se enfrentaron a los pocos valientes que decidieron enfrentarse a las fieras. “Marte”, “Buenos días”, “Vladimir” o “Fiesta” fueron algunas de las que no se perdieron la misma y de las que sirvieron de presentación de su gamberro y notable último disco, La Catastrofía. Sin gran éxito intentaron animar con su pop rock garagero a una sala que muy paulatinamente iba completando los huecos de la pista hasta la salida de Mucho.

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Tigres LeonesA las diez saltaron a las tablas del Ochoymedio los cuatro integrantes de Mucho. Carlos Pinto, Miguel de Lucas, Víctor Cabezuelo y Martí Perarnaú se posicionaban con “La primera luz del día”. “Sal de la tierra”, “Mucho más feliz sin televisión” y “El lustroso alarido” dieron paso al estreno del talentoso reciente elepé de los manchegos. “Los amantes no olvidan” fue la primera en desfilar del mismo.

MuchoCon la segunda mitad del espectáculo centrado en su sonido más cósmico, “Motores”, “Como si no hubiera mañana”, “La larga risa del emperador” y “Grupo Revelación” se colaron y posaron ante los coros de los asistentes. Desgranando los recientes temas, ofrecieron algunos como “La velocidad” o la balada protesta “Perro Negro S.L.” que contó con la ayuda de Charlie Bautista.

MuchoPara terminar y encarar el sprint final se guardaron los temas más bailables con “El león de las tres cabezas”, “Las puertas del infierno”, “Nuevas ruinas” y “Fue”, con la que despidieron la noche.

mucho4Mucho hicieron de la presentación de Pidiendo en las puertas del infierno una sonoridad cósmica con la que gran parte del público permaneció ausente hasta bien entrada la recta final. La banda disfrutó de momentos álgidos con sus dos grandes éxitos como “Mucho más feliz sin televisión” y “Grupo revelación”, y de un talento sonoro impecable en los sintetizadores creadores de ambientes. Guiños a Pink Floyd y bailes difíciles de dirigir zanjaron el incorrecto, valiente y no apto encuentro para todos los sentidos.

muchoLa carrera de los manchegos quizás sea como la de una maratón: requiere una previa preparación de gran estudio y duración. Trabajemos los sentidos y gustemos de Mucho. Después podremos timbrar las puertas del cielo y sentir el orgasmo sideral del infierno. Por ahora, las mismas permanecen abiertas con la invitación de encontrarnos entre alguna de sus impecables atmósferas.

Fotografías: Cris Molina

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