Napoleón Solo llegaba al estudio con una fecha y cuatro acordes, de los que fueron saliendo los diez temas que ahora forman su nuevo disco. Con tan sólo esas dos piezas entraron a grabar Máximo Ruiz Ferrer, tercer disco de la banda granadina con un título más que enigmático. Un disco en el que aparte de guitarras, bajo y batería podemos apreciar otros instrumentos como xilófonos, diferentes cuerdas y grandes tambores.

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“Camino sobre una rueda, quiero saber dónde me lleva”, así comienza Máximo Ruiz Ferrer. Quizás sea un resumen del sonido en el que gira todo el disco, cruzándose con diversos estilos sin saber definitivamente hacia el punto en el que van a parar.

Matamuertos y la cruel es la primera de estas diez canciones, con un sonido muy electrónico que juega con la distorsión de las guitarras imaginándonos por momentos a Dorian o El Columpio Asesino. Ésta se desarrolla con una intensidad que predeciblemente crece de manera notable, convirtiéndolo en uno de los temas con más energía de todo el disco.

Napoleon Solo Maximo Ruiz Ferrer

Pequeña canción del espacio y Del amor perdido son dos temas a los que se le echa en falta mayor intensidad y poder de conquista, ya que pecan de demasiada discreción para ser ambos adelantos del disco. Las cinco como siempre es una de esas apuestas seguras, una canción pop que el oído aprueba con la primera escucha a la que le suma su sonido fresco y los coros de Anni B Sweet.

Con Llegó el verano comienza la que podría ser una cara B del disco, con una segunda opción que regresa a los años sesenta con aquellos primeros grupos del pop rock españoles como El Dúo Dinámico. Emilia y Pepe, dos jóvenes que se reencarnan en esta canción para contarnos su historia por tierras castellanas, basada en el folklore más típico de dichas regiones combinándolo con un sonido más moderno. Sebastián se cuela en este último tramo sesentero con una atmósfera distorsionada.

Napoleón Solo

Con Yuliana Juliana recuperamos esa década, pero esta vez fuera de nuestras fronteras con un sonido mucho más limpio que nos guía hasta Liverpool para encontrarnos con unos granadinos Beatles. Saltando hacia fuera y La leyenda de la persona libre cierran el disco y este regreso al pasado, con dos temas que continúan los senderos de esta cara B.

En definitiva, un álbum que carece de garra, que se verá obligado a tirar de antiguos trabajos para formar un notable setlist en los conciertos, pero que aun así no deja de sorprendernos con cada tema para al final poder destacar Matamuertos y la cruel, Las cinco como siempre y Yuliana Juliana. Tal vez no esté a la altura de sus dos primeros discos o quizás se haya lanzado en la década equivocada, pero lo que no se puede dudar es esa personalidad que derrocha con un sonido capaz de mezclar el folklore más humilde con las distorsiones más actuales.

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