Alegra ver como el secretismo de antaño sobre la situación que atravesaba un grupo ahora se expone de forma clara. Los artistas no tienen problemas en anunciar que están cansados, que no saben que más hacer o que han tenido broncas como en este caso y hacen parones para volver después con fuerza. Un autopsicoanálisis que está haciendo que sigamos disfrutando de grupos como Maga o Niños Mutantes tras 20 años y 10 discos, así que no han desaprovechado la ocasión de ponerse un Diez para una carrera que bien lo merece y que está desde antes de que a esto se le asignara la etiqueta «indie».

El décimo trabajo de los NM es más oscuro, principalmente por las cuerdas y con la novedad de que los bajos hacen en muchos casos de hilo conductor de unas historias con letras más crudas. Lo que sí repiten es el hecho de que en muchos casos las estrofas superan a los estribillos. Este es el caso de «NM», canción autobiográfica sobre los motivos por los cuales siguen aquí buscando la melodía y no se han separado a pesar del paso del tiempo y de los problemas entre ellos: «Cuando todo acabe de una vez y no haya que disimular te contaré nuestra verdad. Hay una razón para seguir, una orden que ejecutar, una misión que completar. No sabemos si nos callarán ni si esto sobrevivirá, si alguien nos recordará» para hacer después hacer apología de las ideas y declarar su amor a la música: «Toda mi energía está en la música, todo lo demás se destruye rápido».

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NM ya no tiene tiempo que perder, de hecho hablan mucho de eso en el disco y van más directo, se marcan un inicio del disco con un Menú del día que anda, y me explico. Este tema es una «canción protesta», un golpe en la mesa que crítica, como también lo hacen en sus últimos discos Las Odio o Los Punsetes, esta vida rutinaria y de «Tengo que» a la que nos sometemos la mayoría de las personas. Una canción que parece avanzar hacia ti conforme van pasando los minutos, presionando e intensificando su queja como si de un «espabila, no vivas como una planta que ha nacido y haz de tu vida algo importante. Que nadie te diga lo que tienes que hacer». Una canción prácticamente sin estribillo pero que tampoco lo necesita: «Dígame el menú de hoy, tiene por delante 8 o 9 horas sin parar, una mierda de trabajo para luego descansar. El menú es el mismo de ayer, no hay que preguntar y el menú de mañana también lo puedo imaginar», sobre un oscuro bajo que te va poniendo cada vez más tenso.

Canciones que te pueden ahorrar alguna sesión del psicólogo, que hablan de la vida tal y como es, con sus sombras y sus luces como en Pura Vida donde afirman que hay que mojarse bajo la tormenta para después rozar la gloria: «No tiene sentido ir contra la vida». Además de las cuerdas aquí es la batería la que le da la oscuridad y fuerza a una canción por contra optimista.

Dentro de este psicoanálisis es importante detectar a la gente tóxica, esa que tiene terribilitis, cascarrabias de la vida que NM musicalizan en No Continuar y sobre todo en Glaciares y Volcanes. La primera en arreglos es quizás la mejor del disco, con un punteo de guitarra agudo casi a lo The Strokes: «No me des la llave de tu casa, no me mires a los ojos nunca más, ya tengo bastante con lo mío, por favor no me lo vuelvas a contar». La segunda más acelerada pero igualmente con un punteo de guitarra fantástico : «Los glaciares, los volcanes, las ideas destructivas arrasando con cualquier forma de vida… epidemia de suicidas se empeñaron en amargarte la vida, parecían poca cosa y crecían con espigas te robaban la esperanza y la alegría».

Aunque en su parte final baja un poco el nivel hay canciones no desdeñables como «FGL», dedicada a Granada y Federico García Lorca y que recuerda más a los NM de antes.

Este no es el mejor disco de NM pero tampoco es uno más.

Valoración: 3/5

Las Mejores: No Continuar, Glaciares y Volcanes, NM.

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