Ha pasado un año y medio desde la disolución La Raíz, un tiempo en el que sus integrantes han comenzado nuevos proyectos por separado como Nativa, Valira o Fukushima. Pablo Sánchez, alma y líder de La Raíz, también ha emprendido de nuevo el vuelo con Ciudad Jara. Así es como presentaba ese nuevo viaje el pasado mes de octubre:

«¿Dónde estáis?
No recuerdo ya esas manos, y aquel cielo de banderas.
¿Dónde estáis? Os echo en falta.

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Hoy nace, dura como la piedra, una ciudad nueva. Un nuevo lugar.
En ella se levanta el vaso y el puño.
En ella cabe la locura de remate.
Todo tenía un porqué.

Un viaje a un lugar nuevo.
Un destino del que tú también formas parte.
Bienvenidos a Ciudad Jara».

Hoy se publica Donde nace el infarto (El Último Pasillo, 2020), el primer disco de Ciudad Jara. Un trabajo en el que siguen patentes aquellas letras reivindicativas que caracterizaban a La Raíz en canciones como «Siglos de golpes», «Líderes» o «Bostezo mundial», pero en el que también se deja entrever la faceta más íntima de Pablo Sánchez. Ya no los avanzaba con su primer adelanto, «La canción del pensador», donde nos muestra sin tapujos a los demonios que habitan sus adentros, o en «Bailé», esa pequeña reflexión inspirada en 1984 acerca de la invisibilidad del individuo en medio de una sociedad que es ciega a su presencia.

Introspección y reivindicación se dan la mano en este nuevo proyecto que rezuma la esencia de un Pablo Sánchez mucho más abierto y entregado que nunca. Hemos estado hablando con él para conocer un poco más acerca de Ciudad Jara.

 

La primera pregunta es más bien introductoria. Antes de empezar a hablar de Ciudad Jara me gustaría saber qué personas conforman este nuevo proyecto.

Yo soy el compositor y cantante, Pablo Sánchez, y me acompañan Tato James en una guitarra, Juan Belda en la otra guitarra, al bajo Jordi Martí, en el teclado Joan Marc y a la batería Miquel Ramos.

De izquierda a derecha: Juan Belda, Miquel Ramos, Pablo Sánchez, Jordi Martí, Tato James y Joan Marc. (Fotografía de Alba García (Bikus)).

Introspección y reivIndicación se dan la mano en este nuevo proyecto que rezuma la esencia de un Pablo Sánchez mucho más abierto y entregado que nunca.

En la portada del disco podemos ver la escultura de una persona a la que le está “naciendo” una ciudad de la cabeza. Precisamente así es como emergió este proyecto, con la creación en tu mente de Ciudad Jara. ¿Cómo surgió la idea de esta nueva banda? ¿De dónde viene el nombre?

Mi anterior proyecto (La Raíz), del que yo también era compositor, era un proyecto muy fuerte a nivel nacional, y varios factores, como el cansancio acumulado tras 13 años seguidos y la exigencia que supone estar en un grupo como La Raíz, me hicieron replantearme muchas cosas y…

Y decidiste empezar de cero otra vez, ¿no?

Decidí hacer un proyecto más personal que me permitiese plasmar mis inquietudes artísticas más íntimas, porque La Raíz era un proyecto con un estilo muy concreto que yo debía respetar, y para hacer estas cosas tan personales debía hacerlo a mi manera, era la única forma de liberarme. Eso unido al nacimiento de mi hija, que se llama Jara, me hizo plantearme ese año de parón y de composición para disfrutar de la crianza. Y bueno, con el nombre de mi hija ya te he dado también la explicación del nombre del grupo.

Sabiendo eso, no hace falta ser un hacha para imaginar que la canción «Las nanas de Jara» está dedicada a tu hija. Que por cierto, me parece una preciosidad de canción, y más aún si le sumas la colaboración con Rozalén. Te quería preguntar cómo surgió esta colaboración, porque sin duda alguna a la canción le viene de perlas.

Rozalén es amiga porque coincidimos haciendo algo para La Raíz y entablamos una relación muy bonita a nivel personal. Aparte de lo gran artista que es, es una persona muy muy bonita por dentro que ayuda a todo el mundo y que se presta para hacer cualquier cosa. Ella va siempre muy petada de trabajo, pero se lo propuse, oyó la canción, le encantó y al final nos ha quedado una cosa muy bonita.

Has dicho en redes sociales que de los seis discos que has compuesto hasta el momento, este ha sido el más especial para ti. Supongo que habrá influido mucho el hecho de trabajar en solitario, poder tratar temas más íntimos…

Claro, sí, se debe a que por fin puedo tener rienda suelta para expresar cosas que son más a nivel personal, y en La Raíz no podía, porque La Raíz enmarcaba a un colectivo y yo tenía que componer pensando en las once personas. También daba unos resultados espectaculares en directo, pero yo a nivel artístico necesitaba investigar otras partes de mí.

Habéis anunciado que en verano vais a hacer una gira por festivales, pero también vais a hacer algunos conciertos en solitario. Ahora mismo solamente tenéis publicado un disco con una duración de unos 45 minutos, así que te quería preguntar cómo vais a plantear los conciertos. ¿Vais a tocar alguna canción de La Raíz por ejemplo?

Sí, alguna caerá, porque como dices tú, hay que completar.

¿Y en esos conciertos vais a contar con la presencia de las violinistas Nyeleti Tomás y Xiluva Tomás? Porque he visto que en Madrid sí que van a estar, pero no sé si en el resto también irán con vosotros.

No, no van a estar en todos los conciertos, pero en algunos sí. Ellas aparte de tocar el violín hacen los coros también, así que además harán de coristas.

Tato James y Pablo Sánchez. (Fotografía de Ana Máñez).

Ahora quiero hacerte una serie de preguntas relativas a las letras de las canciones, porque desde luego que tienen mucho de lo que hablar. Voy a empezar por la que de momento es mi favorita, aunque supongo que de aquí a dos semanas habré cambiado de opinión, porque es algo que pasa mucho cuando escuchas un disco las primeras veces. Se trata de «Si perdemos te pierdo».

¡Ah, mira! Qué bien, qué bien.

¿No te esperabas que fuese a decir esa canción?

No. La verdad es que con esa canción me está pasando algo que no me esperaba, y es que a todo el mundo le está gustando mucho. Es una de estas canciones que sorprende mucho por el feedback que está teniendo con la gente.

«Si perdemos te pierdo» es una historia de amor homosexual en un campo de exterminio, lo que pasa es que no está muy explícito porque el lenguaje es un poco más metafórico. En la canción hay una presentación, que es la primera estrofa; un nudo, que es la segunda estrofa, en la que les separan y cada uno intenta hacer la lucha por su lado; y el final de la canción, en el que ya los han separado y a uno de ellos se lo han cargado. Te lo estoy espoileando todo (risas). Y bueno, la otra persona está yendo también hacia el paredón para ser fusilada mientras va cantando el último estribillo.

Jamás habría pensado que habla de eso. ¿Y está basada en alguna historia real?

No no, es una historia inventada.

Ahora vamos con otra de las canciones. Al escuchar «El último pasillo» se me viene a la cabeza el recuerdo de cuando analizaba en el instituto poemas y uno de los temas más recurrentes era ‘el poder igualatorio de la muerte’, que viene a decir que independientemente de tu condición social o del dinero que tengas al final la muerte le va a llegar a todos por igual.

Sí, totalmente, de eso va la canción. El cementerio nos dicta a todos igual.

Además, es que hay algunas frases que son bastante contundentes, como por ejemplo: «En un jardín en el que no existen las clases, todos son bajo esas cruces polvo purificador», o bien «En la muerte entenderás que siempre ha sido de arena tu castillo».

Sí, sí. ¿Cómo has dicho que se llamaba el tema?

El poder igualatorio de la muerte.

Me gusta mucho. Así lo utilizaré yo para explicar las canciones.

(Risas) Bueno, pues me alegro de haber acertado. Porque muchas veces ocurre que escuchas una canción y haces una interpretación muy distinta a la real.

Pero también está guay darle una interpretación un poco libre.

Sí, si de hecho la primera vez que escuché la canción no presté gran atención a la letra, pero se me ocurrió que podría hablar de la pena de muerte, por eso de «el último pasillo» y «el corredor de la muerte». Sin embargo, al analizarla mejor  después cambié de opinión.

Pablo Sánchez. (Fotografía de Ana Máñez).

Otra de las canciones que también me gustan mucho del disco es «Ultramar». Aquí cuentas con la colaboración de Road Ramos, que supongo que ya la conocerías de antes porque era una artista bastante amiga de La Raíz y ya habíais coincidido en otras ocasiones.

Sí, Rocío Ramos es una murciana muy amiga. En esa canción hace un recitado de una poetisa argentina muy famosa que se llamaba Alfonsina Storni. El mar era un tema muy recurrente en toda su literatura, estaba enamorada de él, y cuenta la leyenda que se suicidó metiéndose andando hacia el mar y ya nunca se supo nada más de ella.

La canción habla un poco de ese suicidio, pero de manera colectiva. Yo me pongo en la piel de la gente que está sufriendo en la sociedad y hago una especie de metáfora de esa escapada, de huida y suicidio con el mar. Entonces habla de eso: los que aún no están muertos, están en el puerto preparando ese viaje de ultramar.

Hay otra canción, «Las manos», en la que colaboras con un montón de músicos: La Vela Puerca, Colectivo Panamera, ZOO, TéCanela, La Raíz, Road Ramos, Nativa. ¿Cómo surgieron tantas colaboraciones para una misma canción?

Pues eso se debe a que la parte final de la canción es una murga uruguaya, que es un palo musical que se compone de muchas voces con timbres diferentes y que viene de la chirigota de Cádiz. Así que para grabarlo quisimos contar con un montón de amigos y gente de muchos grupos. Además, como es una murga uruguaya, contamos con La Vela Puerca, que estaban precisamente haciendo la gira en España cuando estábamos grabando eso. Se lo preguntamos y como estaban en Barcelona se vinieron, así que fue un puntazo. También colabora Facu Díaz, que es uruguayo, y Colectivo Panamera son argentinos, así que fue un poco sudaca todo y fue muy auténtico.

¿Y la canción de qué habla?

Es un canto nostálgico al abrazo del público, a las manos del público. De ahí el nombre. Cuando estás un año y medio parado como he estado yo (aunque soy una persona muy introvertida y muy familiar), de repente echas de menos ese abrazo del público, y a ellos les canto.

He visto que vais a hacer firmas de discos en la FNAC de Barcelona, Valencia y Madrid, y es algo que me ha chocado al verlo, porque hacerlo en una multinacional creo que entra un poco en discordancia con los ideales que siempre defiendes.

Ya, sí. Pues no sé, la verdad es que a veces los músicos chocamos un poco con esas contradicciones y tenemos que vivir con ellas. Seguramente todos los grupos que te gustan y que en un principio son concordantes a sus ideas, están tocando en festivales que gobiernan multinacionales. Son contradicciones con las que nos encontramos, pero hay que jugar un poco a veces en su terreno si te quieres dar a conocer, forma parte de la promoción.

Por último, quería preguntarte por la gira. Habéis anunciado dos fechas de presentación en Madrid cuyas entradas habéis agotado incluso antes de sacar el disco. También tenéis otro concierto en solitario en Murcia, y el resto de fechas confirmadas son en festivales. ¿Después del verano habrá una gira más extensa por toda España? (Podéis consultar todas las fechas de la gira aquí).

No lo sé, lo decidiremos dependiendo del número de bolos que saquemos en festivales. Ahora mismo estamos mirando a ver cómo cerramos la gira de verano. De momento no hay nada pensado.

Y supongo que después de todo eso os meteréis en el estudio a grabar el segundo disco, ¿no? Quiero decir, supongo que Ciudad Jara no es un proyecto puntual, sino un grupo con intención de ir más allá.

Bueno, ya veremos. De momento vamos a estar seguro dos años con este disco y luego ya veremos qué pasa, no hay prisa. Eso es lo que me hizo huir del otro proyecto; las prisas no son buenas.

Pues eso es todo. Os deseo mucha suerte con este nuevo proyecto, seguro que la vais a tener (de hecho, ya la estáis teniendo). Y enhorabuena por el disco, porque me parece una genialidad. Llevo escuchándolo como un loco durante una semana, y ya hasta casi me lo sé. (Risas)

Me alegro mucho de que te guste el disco y te lo hayas escuchado así, con esa delicadeza. Muchas gracias.

Entrevista hecha por Néstor Hernández Alonso para Indiescretos.

 

Escucha el disco completo en Spotify:

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