Era una noche cualquiera de enero, de estas que el frío te quita las ganas de salir de casa. Pero a los que estaban en Razzmatazz esto parecía importarles poco, y gran parte de culpa la tuvo El Columpio Asesino, que puntuales a su cita pero bien entrada la noche, a eso de las 2.30 de la mañana, salieron al escenario para hacernos vibrar, y arder. Y digo arder, porque nos dieron la bienvenida con un temazo de su último disco Arde Babel, que os aseguro no dejó impasible a nadie.

Aunque no sabemos si todo el público de la sala RazzClub estaba allí esperando el concierto o simplemente les pilló por sorpresa, ya que la discoteca habría sus puertas como cada finde, y pudimos ver alguna cara de  asombro cuando el DJ dejó de pinchar mientras se abría el telón para dar paso a este grupo de Pamplona que venía con ganas de darlo todo.

Publicidad - Revelab Studio

 

El Columpio Asesino Concierto Razzmatazz

Esto no había hecho más que empezar, pero teníamos por delante más de una hora de concierto para deleitarnos con temas que mezclan sonidos que van desde el rock estridente, hasta el punk; un estilo casi imposible de definir,  que pone sus bases en la riqueza rítmica que se crea a través del acompañamiento de dos guitarras y un bajo, teclados y vientos rompedores que se clavan en los oídos, y por supuesto, sin dejar atrás el juego de voces desvergonzado y agudo que llega de la mano de Cristina Martínez y Álvaro Arizaleta.

El Columpio Asesino Concierto Razzmatazz

Se les veía entregados y con energía, quizás la traían acumulada desde la última vez que visitaron la sala, día en el que tuvieron que suspender el concierto por problemas técnicos.
Pero esta vez, los navarros, no se andaron con chiquitas, cumplieron y ofrecieron lo más contundente de su repertorio: Diamantes, On the Floor, Ballenas muertas en San Sebastián, Perlas, y, cómo no, Toro, una de las más esperadas, con la cual el público rebosó adrenalina y felicidad al oírla, bailarla y disfrutarla.

El Columpio Asesino Concierto Razzmatazz

Si algo nos quedó claro es que son un grupo todoterreno. Ajenos a las condiciones del lugar, mostraron anoche una capacidad envidable para llenar de ritmo e irrebatible contenido musical en una sala como la de Razz. Tanto ellos, como sus temas, no entienden de grises, exportan tintes negros o blancos con muchísima personalidad, y una pequeña inclinación a la desvergüenza que acabaron contagiando al público, dejándonos con un buen sabor de boca y ganas de más.
Esperemos que no tarden en volver.

LAS FOTOS

[AFG_gallery id=’6′]

Fotografías: Cris Molina

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here