Son las 19:00 del sábado 20 de mayo y empieza a llegar el equipo visitante al Palacio de los Deportes, el público. En los vestuarios, vistiéndose y calentando, el equipo que hoy juega el mejor partido de su vida, Supersubmarina. Empieza la marabunta a juntarse para iniciar el sonido ambiente. Un su-su-su-su empieza a invadir desde primera fila de pista hasta la última de las gradas. Y así, poco a poco, pasa el tiempo y el público va reclutando más efectivos. Se acercan las 21:00, hora prevista para el comienzo, pero todavía los más tardones no han entrado. 21:40, se apagan las luces, marcadores a cero, empiezan los chillidos, salen los locales, comienza el espectáculo.

Y así es como comienza el concierto que sirve de colofón para “El mañana tour” de Supersubmarina. Los andaluces haciéndose esperar y el público entregado por completo antes de dar inicio al fin. «Yamazuki» en nuestro oídos y, por fin, la banda, esta vez de seis, sale al escenario con sonrisas de oreja a oreja deseando tocar canciones que nunca acaben.

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Supersub Palacio 1

Ya con instrumentos en mano la banda empezó con el tema que pone nombre al tour y cierra su último disco Viento de cara, «El mañana». El público, entregadísimo, cantó hasta quedarse sin voz desde éste, su primer tema. Tan solo tres segundos fueron necesarios para que «Hermética» se apoderara de las caderas más tímidas y las hiciera moverse. «Ana» tampoco se perdió el espectáculo y fue la mujer elegida para poner a todas las gradas en pie. Luces apagadas y necesitamos de «Algo que sirva como luz», uno de los temas con más éxito de Viento de Cara. En este tema se hizo notable un problema que vino arrastrándose desde el primer temas y es que la guitarra principal, enchufada de manera inalámbrica, daba algún que otro fallo. No obstante, y a pesar de cualquier fallo que pudiese venir, y vino, el tema sonó con energía suficiente como para ser más que una luz lo que nos sirviera, fuera estrella.

Los andaluces se presentaron y mostraron eterno agradecimiento así como la tremenda ilusión de tocar en un Palacio a poco por llenar. Todo ello para presentar «De doce a doce y cuarto», y continuar con «Para dormir cuando ya no estés».

Tras un segundo discurso y hechas ya las presentaciones más protocolarias, presentaron otro de los temas más aclamados de su último trabajo, «Enemigo yo», que hizo las delicias del respetable, que saltaron a ritmo de bombo y platillo hasta el final de la canción. Con más alegría que enfado, «Furia» se coló en las guitarras de los de Jaén. Uno de los temas favoritos de aquí, un servidor, que, al parecer no comparte opinión con la banda porque son pocas las veces que este tema se ha subido a los escenarios.

Supersub Palacio 2

La canción protesta del último álbum por excelencia comenzó a sonar con ese arpegio de la menor tan reconocible, «Hasta que sangren». Ya con los pequeños problemas solucionados, Supersubmarina sacaron una de sus banderas más propias, «Tecnicolor». El viejo «Kevin Mc Allister» tuvo que dejar la casa sola, pero no se podía perder la fiesta de sus amigos. Con Realimentación seguíamos en «El encuentro» y, como si de flashback se tratara, pasamos del último tema del primer trabajo a la mitad del último trabajo con «Inestable». Eso sí, ni de broma fue culpa de que estamos de bajón porque seguimos alucinando.

Una presentación más, un millón de agradecimientos y «Canción de guerra» empieza a sonar. El Palacio se hunde y acaba bailando y cantando a viva voz. Se empezó una guerra entre si lo visto era concierto o conciertazo, y el segundo bando estaba sacando ventaja notable. Si quedaba duda llegaron «De las dudas infinitas» para fulminarlas y confirmarnos que lo que estábamos presenciando era un verdadero conciertazo. Para sorpresa de todos, la segunda estrofa vino acompañada de una queridísima y, ahora rubia, Zahara, que sacó el lado más sensible de los allí presentes sin dejar un pelo que no estuviera de punta.

Supersub Palacio 4

«Supersubmarina» fue la siguiente de Supersubmarina, aunque no se sabe si la cantó más el público o la banda. Desde luego y en lo que no hay discusión posible es que fue una canción llena de comunión y fuerza entre los de encima y los de delante del escenario. «Puta vida» cogida de la mano con «Elástica Galáctica» mantuvieron esa esfera llena de energía contagiando aquel que, iluso, pensaba haberse librado del torbellino de euforia presente en el Palacio.

Tocaba confesarse y así hizo la banda que nos dio una noticia fantástica. Rayden, el querido rapero, justo había sido papá y ello, por supuesto, le sirvió de excusa para no subirse al escenario a compartir el siguiente tema con los andaluces. No obstante, el público ayudó bastante a suplir ese vacío con una coreografía en tiempo record. Molinillo, tres a la derecha, palmada, tres a la izquierda y palmada para bailar «Hogueras».

Supersub Palacio 3

Con la banda escondiéndose, parecía todo haber terminado, pero ya sabemos como son los artistas y que sin un bis no podían irse. «Santacruz» fue la encargada de estrenar el concierto d.b. (después del bis). Tras una presentación muy emotiva en la que Chino contaba la linda historia de su padre, al que dedicó, con el permiso de la banda, la canción que iba a venir después, Viento de cara, y todo el concierto que llevábamos y que quedaba. ¡Sorpresa, sorpresa…! Izal en el escenario y parecía que iba a empezar «LN Granada». Y digo iba a empezar porque un ruido inesperado al más puro estilo Iker Jiménez se coló en el bajo y nos regaló un comienzo casi a capella protagonizado por Chino y Mikel, del que Chino expresó un odio bastante poco creíble por el hecho de ser “el único cantante indie más alto que yo”. Con los problemas ya solucionados Madrid se convirtió en Granada y todos los allí presentes nos sentimos dentro de la Alhambra oyendo a Supersubmarina e Izal unidos por nuestro gozo.

«Niebla» y «Samurai» juntaron sus acordes para hacernos bailar y seguir disfrutando del espectáculo en la que ya eran sus últimas curvas. «Arena y sal» se inundaron el Palacio transportándonos a un paradisiaco paisaje lleno de música y ganas de flotar. «En mis venas» daba ese aviso de que esto se estaba acabando cuando nos dijo la banda que de cuclillas esto se disfrutaba más. Y fue «Cientocero» la elegida para cerrar probablemente el concierto más importante, por ahora, en la carrera de Supersubmarina. Un público muy envidiable marcó la diferencia e hizo que el evento fuera totalmente memorable.

Fotografías: Manuel Colomé Pérez

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