Zahara pisaba suelo manchego con la incentiva de arrancar la gira de otoño-invierno de su último disco Santa. Primera parada de la cita, y Ciudad Real y la sala Zahora Magestic con ganas de servir como inaugural. Tras un tímido retraso, Zahara se hacía de rogar y saltaba sola al escenario para soltar un monólogo y a posteriori interpretar la canción que cerraba Santa. Sorpresa para todos el comienzo de concierto. Tras este “Interior noche» se sumaba la banda a la fiesta. Un conjunto ya asentado y conocido por todos con Víctor Cabezuelo a los teclados, Martí Perarnau a la guitarra, Miguel de Lucas a las cuatro cuerdas y Ramiro Nieto a la batería.

Con todos los ingredientes de la cena, en el escenario faltaba ir desmenuzando Santa y fue así como “La gracia”, “Donde habitan los monstruos” y “Oh, salvaje” protagonizaron dicho inicio. Una guitarra de lo más lúcida hizo destacar durante toda la noche al bueno de Martí, junto a unos solos magistrales, que se oyeron en “El universo” e hicieron eco en el espacio.
“Leñador y la mujer América”, dos de los protagonistas del repertorio de la de Úbeda, también se dejaron la piel. “Photofinish”, que llevaba un tiempo guardada en el cajón, quiso salir del mismo y estrenarse con esta nueva banda.“El lugar donde viene a morir el amor” y “El frío” cerraban esta parte menos enérgica . Como ella misma confesó: “la bajona no perdona”. A pesar de para algunos no perdonar, en su totalidad si se supo agradecer.

“Rey de Reyes”, “Hágase tu voluntad”, “Camino a L.A.” y el potente “Crash” ofrecieron una dosis de cafeína para los más adormecidos. La contundencia de las cuerdas, los movimientos de Zahara y los tiempos más rápidos de esta recta de concierto llena de curvas, sirvieron como despertador para aquellos a los que todavía había hecho mella la bajona.
Una vez más, volvió a engañar a algunos de los asistentes, haciendo creer a los muy ilusos que veríamos a una Concha Velasco rejuvenecida encima del escenario. Pero no, este tampoco sería el día. Fue “Is there a ghost” de Band of Horses, la mentira piadosa de la noche, la cual enlazó con la siempre agradecida “Funeral”.

Llegaba el final de concierto y con “El deshielo” nos avisaba de su consiguiente retirada exprés. El público hizo los deberes y al grito de “¡otra!”, como les había pedido, rezó a la Santa para su reaparición en el escenario.
Regresó y se produjo una “Caída libre” del cielo de lo más esperada. Entre algún que otro feriante, pero sin Yola, se bailó y cantó en toda la sala la canción de la que es protagonista y responsable Ciudad Real. Previa explicación, hizo reír a los asistentes, como durante toda la noche, e interpretó su divertida y descarada coreografía. Quedaba un último baile y sería entre el público y de la mano de “Tú me llevas”. Nuevamente, fue ella la que nos llevó al baile de su mano.

Real fue la ciudad y la actuación, y con unos intensos aplausos se hacía la luz y decían adiós. Pero no, no se acababa aquí; se guardaba un último as en la manga. Subió nueva y concluyentemente para encarar a voz y acústica las últimas melodías de la velada en la que “Pregúntale al polvo” jugó a combinarse con “Merezco”, “No puedo vivir sin ti” de Los Ronaldos y “Creep” de Radiohead. Con este mix, se ponía fin a una actuación en la que sigue palpable su sobresaliente voz, su envidiable espontaneidad y su incansable y particular “Club de la comedia”.

A pesar de la insistencia del jurado, Zahara no quiso que le jodieran la vida y volvimos a quedarnos con las ganas, pero también sin ella. No obstante, nos regaló algunas de sus viejas y nuevas glorias, en una noche en la que jugó con el acompañamiento de su familia, que presumían de su rubia con la cabeza bien alta.

A la noche siguiente, tenía cita en un nuevo punto manchego, esta vez el viaje era a Toledo. Veremos si en próximos trabajos nos encontramos con una nueva “Caída libre”, y si la tierra de Quijotes y Dulcineas vuelve a servirle como tierra de batallas y musa de inspiración.
Fotografías: Ángel Rubio








