Qué duda cabe que nadie como el artista y su discográfica pueden definir mejor un disco y, después de oírlo, no voy a ser yo quien les quite la razón a la siguiente nota de prensa: «el disco es una auténtica licuadora de sonidos que planea por diversos estilos siempre abrazando el espíritu de la música negra. Un arsenal de canciones rompepistas y vitalistas que consolidan una versatilidad muy poco común en la composición musical: pop, hip-hop, soul, funk, electro, disco, y el inconfundible parafraseado de Delafé, su energía incombustible y la autoría de mensajes bala”.
El proyecto de Oscar D’aniello se ha ido acortando en sus últimos proyectos y lo que fue Facto Delafé y Las Flores Azules (el mejor momento del grupo, sin duda) perdió a Facto y ahora en este La Fuerza Irresistible se presenta únicamente como Delafé (Oscar & Daniel Acedo) aunque Las Flores Azules de Helena Miguel aparece como invitada en un par de temas.
Es cierto que este trabajo es versátil en cuanto a tipos de música que se puede encontrar y en él hay mucho ritmo; un disco con mucho flow y atmósferas etéreas de medio tiempo. Delafé dota como siempre a las canciones de sus letras inconfundibles, claras, poniéndolo todo en ellas y mostrando de nuevo adoración por esa chica de la que lleva hablando desde el primer disco con canciones como la disco-french-funkera «Lo más bonito del mundo» o «La fuerza irresistible», las dos con sendos video clips y especialmente destacable el de la primera, donde un plano fijo da cabida a otra de esas locuras de videos clips grabados en una sola toma, marca de la casa. En este, Óscar se hace un huevo frito mientras canta, baila, monta en bicicleta, un Darth Vader tiende la ropa o aparece Peppa Pig… vamos, una locura que nos devuelve al mejor Delafé.
Delafé ha intentado darle frescura al disco, dotarlo de los suficientes detalles como para que este trabajo no suene a lo mismo y se ha acompañado, además, de Las Flores Azules, de una Bien Querida en estado de gracia en el final de «Contigo cobra sentido respirar», del sampling de Carlos Cros en el buen estribillo de «No más lagrimas», de Voxelements en «Hoy prenderán las brasas», donde está ese «Enciéndeme el horno mi amor» algo sonrojante y al que le falta un estribillo a la altura del ritmo de las estrofas o el rapeo de Priscila en la electrónica y algo Moby en su estribillo «Fiera».
Estas canciones dan una variedad al disco que elimina la premeditada disposición a que las canciones suenen parecidas entre sí pero se echa en falta algo más de mordida, de más tino y sorpresa en sus melodías a pesar de momentos simpáticos y sorprendentes como la inclusión del grito de Cristiano Ronaldo o el comienzo de «Días y días» donde sobre una atmósfera típica de las canciones de Delafé, cuando esperamos una canción amable, nos encontramos el inicio siguiente: «hay días que me cuesta hasta respirar, hay días en los que hasta salir de la cama es una hazaña, hay días en los que no entiendo nada de nada… la cabeza como un enjambre… bajo a las calles del puto Rabal, me cuesta caminar, me cuesta coordinar, me cago en los hípster y en su puta madre, los odio, me odio por ello» y seguidamente un cómico «para, para, para, volvemos a empezar de cero» y la canción se convierte en una canción optimista, siendo esta una de las señas de este trabajo, la creación de melodías y letras agridulces.
El espíritu del disco y su sonido electrónico principalmente hace que nos acordemos del comienzo de una carrera que acumula ya 13 años aunque el resultado no es el mismo. Las canciones no emocionan de la misma forma pero se palpa el esfuerzo para que así fuera.
Las Mejores: «Lo más bonito del mundo», «Días y días».







