A pesar de que Eurovisión ha utilizado la influencia de forma activa y pasiva, siendo influenciado e influenciando, siempre ha estado varias temporadas atrás del año en el que acontecían los hechos musicales. Tras unas temporadas en las que el concurso musical parecía más un Tu cara me suena que un festival, las victorias han caído en los últimos años en manos y voces de canciones e intérpretes que presentaban proyectos novedosos y no réplicas de ganadores anteriores.

Desde que en 2016 se alzara con la victoria Ucrania con Jamala, el festival fue tomando conciencia y las propuestas presentadas por los países fueron poniendo los pies en la actualidad y la corriente dejó de ser tan popera y baladista para girar hacia una visión más alternativa. Fue en 2017 cuando Eurovisión sorprendió a todos dando la victoria más absoluta de toda su historia a un tipo que, “sin fuegos artificiales” y con Salvador Sobral , emocionó a Europa entera con una canción en portugués etiquetada por algunos como “antiEurovisión”. Llegó 2018 e Israel heredó el título de Sobral con una canción de pop comercial, pero con algunas pinceladas alternativas como esa mezcla de electrónica y música urbana.

Viendo la senda de los últimos tres ganadores, Europa está apostando por proyectos menos convencionales que se salgan de los patrones maletiquetados de “canción eurovisiva” que arrasaban años atrás. Por ello, este 2019 Tel Aviv, sede del festival, acoge su edición más alternativa hasta la fecha, gracias a las siguientes propuestas que se sitúan entre nuestras favoritas:

Islandia ha apoyado la propuesta más arriesgada en lo que llevamos de década al festival. Hatari se presenta con una canción que lleva por título “El odio prevalecerá”. Título conflictivo, -teniendo en cuenta los excesivos mensajes amorosos, moñas y sin mensaje social del festival- el cual algunos ven como una crítica al auge de la extrema derecha en Europa. Camuflados con una estética gore y oscura, defenderán su BDSM industrial a base de rock electrónico con una presencia escénica muy LGTB+, tan beneficiada en Eurovisión. Gracias a esta combinación explosiva, en las casas de apuestas ya está entre las siete favoritas para ganar, aunque son muchos sus detractores (una de cada tres reacciones en Youtube son negativas).

Si hay un país que está tomándose en serio el festival y sorprendiendo en las últimas tres temporadas es Portugal. Riesgo, sonidos evolutivos y sin convencionalismos parecen sus ases. Tras presentar en los dos últimos años las mejores canciones de Eurovisión -con opuestos resultados, eso sí-, llevará a Tel Aviv esta combinación logradísima de sonidos clásicos con modernos. Fado, pop urbano y electrónica expresados con una llamativa puesta en escena que ya les está situando como uno de los favoritos a llevarse el triunfo por su innegable autenticidad.

Tras varias dudas del ganador del Festival de San Remo sobre su participación o no en Eurovisión, finalmente accedió a representar a Italia en Israel. Mahmood presenta una canción con el dinero como temática principal, en la que lo muestra como un inconveniente en la unidad de su familia. Muchos lo consideran como el “Rosalío italiano”, debido a esa combinación de folclore nacional, con los sonidos más urbanos y electrónicos del momento. Las cifras lo sitúan entre los cinco favoritos para alzar el galardón.

A pesar del regular resultado en el que se posicionó Lituania el año pasado y el nefasto de Portugal, Eslovenia presenta una candidatura en la línea de ambas para llevar a Israel. Un tema de chill out electrónico, intimista y oscuro que se aleja del concepto de canción eurovisiva, gracias a una linealidad que no llega a romper en ningún momento, como sí sucede en el 99% de las propuestas llevadas. Esta última particularidad, a pesar de darle notoriedad y diferenciarse del resto de Europa, le puede aburrir a la gran audiencia del festival. Pese a las complicadas probabilidades de ganar, sí se aseguran llevar una sobresaliente y alternativa canción a Eurovisión.

Polonia dará el cante con Tulia interpretando “Fire of Love”, un tema de difícil etiquetado en el que las cuatro voces femeninas pondrán voz al folclore del este con música coral. Una interpretación que llegan a recordar a unas Hinds mejoradas con un par de clases de canto y una actitud estática y pasota a lo Ariadna de Los Punsetes. Propuesta nueva e interesante para el festival, el cual, según indican desgraciadamente las casas de apuestas, no pasarán de las semifinales.

Junto a estas cinco excelentes propuestas, este año se han colado otras cinco canciones alternativas que, aunque no sean las mejores opciones eurovisivas, podrían marcar una gran diferencia del resto de canciones repetidas hasta la saciedad, previsibles y con menos gracia que un chiste racista sobre gitanos.

Azerbaiján presenta una canción de rock alternativo, con pequeños detalles flamencos y grandes tintes electrónicos. Suecia, la favorita hasta la fecha, ha apostado por una balada intimista a lo “James Vicent McMorrow de marca blanca” que se desmarca un poco del cliché festivalero. Dinamarca llevará una canción de pop folk al estilo de españolas como Anni B Sweet. Letonia sigue los pasos de la danesa, pero con una propuesta más blanda y aburrida. Esta es menos original para el festival, pero marcara diferencia respecto al resto de calcomanías.

La última propuesta alternativa para el festival es la enviada por España. El tema compuesto por Adriá Salas trasladará al resto de Europa el sonido de La Pegatina. A pesar de la fuerza y carisma que perdió con la última producción más popera, el tema conserva todavía la esencia verbenera, de rock skapero y charanguero de “La venda”. Desde que Grecia llevara en 2013 el tema “Alcohol is free”, quedando en una gran sexta posición, Europa aún no ha visto ninguna actuación que se pudiera parecer lo más mínimo. Las apuestas no estiman una buena posición para España, (puesto 20), pero será una de las notas diferentes del festival.

A falta de dos meses para la nueva edición del evento musical más importante del mundo, Tel Aviv verá como se celebra en casa el festival más alternativo de su historia con una de cada cuatro canciones dentro de la escena alternativa. Mientras, el resto de canciones continúan como imitaciones, con varias de estas intentando copiar el “Fuego” de Eleni Foureira, que subcampeona quedó en Lisboa 2018.

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