¿Es Zoé la banda en castellano más importante del mundo? No lo confirman los medios, y menos los españoles los cuales muestran escaso apoyo a los grupos latinos, ni seguramente los discos vendidos, ni la popularidad física de la banda. Sin embargo, son líderes indiscutibles en las cifras de plataformas digitales como Youtube. Ahí superan en cifras inigualables a artistas de la talla de Calamaro, Bunbury, Julieta Venegas, Bomba Estereo o Natalia Lafourcade. Zoé consigue acercarse a los archionocidos artistas latinos como Maluma, Shakira y demás artistas comerciales híper radiados. Sin tanto apoyo ni repercusión, Zoé aterrizó hace unos días en Madrid para actuar en Las Noches de Botánico dónde, junto a los colombianos Bomba Estéreo, colgaron el cartel de sold out.

En una charla de “difíciles preguntas y temas interesantes para conversar con una caña”, tal y como la definieron, debatimos con Ángel Mosqueda y Rodrigo Guardiola de su último y relajado álbum Aztlán, reggaetón y racismo musical, entre otros temas.

Con el paso de los años, ¿cómo os gustaría qué os recordaran como banda en un medio como podría ser Wikipedia?
Rodrigo: Yo he querido interferir porque la información está “correcta”, pero muy afectada. Si te refieres literalmente a eso, si me gustaría pulirlo para que apareciera realmente lo que es. Me gustaría que biográficamente fuera acertada y que tuviera los datos indicados y bien. Pero si tú estás buscando que nos autodefinamos, eso si está bien que lo haga la gente. Para nosotros somos pop rock, pero incomoda definirse a uno mismo.

Os plantáis en 2018 con Aztlán, un disco con mayor uso de sintetizadores. ¿Qué os ha llevado hasta este sonido?
Ángel: No fue intencionado. Creo que hay más sintes, pero no más cantidad. En este disco aparecen muchos arpegios también. Si algo nos diferencia de otras bandas es el uso de los sintetizadores de esa manera.
R: Lo de los sintes si fue de una manera muy práctica de buscar un sonido distinto al de otros discos. Tratamos de cambiar el mayor número de patrones posibles. En lugar de viajar a hacer una híper producción, como lo hacíamos en otros discos, nos quedamos en casa, en un estudio que estuvimos construyendo y preparando años atrás para quien quiera. Eso nos permitió no tener límites de tiempo y estar muy positivos y emocionados probando todo ese equipo que ahora tenemos en casa. Hasta cierto punto por las noches podíamos ir a nuestra casa y resetear. Nos permitió tener más semanas de trabajo y hacer pausas muy sanas. Entonces cambiamos la metodología de grabación, el tiempo, los sonidos… Con la excusa del nuevo disco, compramos bajos, guitarras, sintetizadores, y también experimentamos en cuatro canciones con un nuevo productor que unificó el disco. La suma de todas estas variables que cambiaron nos llevó a sentirnos satisfechos por la exploración que hicimos para no repetir.

Y respecto a la velocidad de los temas, este es un disco más lento. ¿Por qué el paso de los años hace que los discos se relajen?
R: Nuestro productor dice que conforme las bandas se van haciendo mayores empiezan a tocar más despacito. Ya no tienes la energía y aprecias otro tipo de texturas y matices. La calidad sónica de tocar bien un instrumento no requiere fuerza, sino mañas que vas aprendiendo con el paso del tiempo.

La música latina está viviendo su mejor momento en todos los géneros. ¿Creéis que es el reggaetón responsable de esta castellonización de la música global o qué otros elementos están influenciando esta situación?
R: Ahorita específicamente es el sonido y lo bailable que es. Aunque la gente no entienda lo que dicen las letras del reggaetón, porque tal vez serían menos exitoso si lo entendieran bien, tiene una manera de bailar muy contagiosa. Al final debe tener un efecto positivo que, aunque sea por medio de este género, se haya expandido a otros países. Al final es un contagio positivo.

A pesar de que los artistas de reggaetón son los artistas más “populares” de la música latina, vosotros dentro de la escena pop rock, alternativa o indie sois, sin duda, la banda en castellano más importante a nivel global. Ni Andrés Calamaro, Bomba Estéreo, Julieta Venegas o Lafourcade igualan vuestras cifras. ¿Cómo encaráis esta situación?
A: No sabía yo esas cifras.
R: Tenemos la fortuna de vivir en un país con muchísimos millones de habitantes y eso ayuda a esas cifras. Si en México contagió después de dos décadas, ahora empieza a contagiar a Suramérica. Para nosotros todavía requiere mucho trabajo lo que hacemos. Inclusive esta esperanza de que nuestra música funcione en España, que ahora mismo está lejos de ser tangible y es mucho esfuerzo hacer giras aquí. No obstante, si solo ves las cifras en plataformas de Internet asumirías que lo tenemos bastante fácil, pero es difícil para cualquiera. Las cifras dan una ilusión, pero a todos los artistas les cuesta realmente introducirse en otro país.

¿Creéis que vuestras cifras de récord en Youtube se deben en parte a la calidad y cuidado de vuestros vídeoclips?
R: Esperemos que sí y que no sea por una cosa más superficial. Nosotros si nos tomamos bastante en serio la calidad de los vídeos e intentamos hacerlo lo mejor que podemos.

En vuestro último videoclip, vemos como aparece una marca de cerveza. ¿Creéis que la inclusión de publicidad puede favorecer por la aportación de unos recursos que muchas veces no disponen los artistas o puede perjudicar a la industria musical por una despersonalización?
R: Sí pueden llegar a perjudicar y lo tienes que hacer con mucho cuidado. Las marcas nunca van a tener sutileza, cuesta trabajo hacer una presencia de marcas que sí la tengan. Nosotros lo hicimos porque el vídeo está muy inspirado en la ciencia ficción y en Blade Runner. Como allí le dan un guiño de realismo con marcas, a León le pareció interesante en nuestra versión de ciencia ficción introducir una. Además, Corona es una marca mexicana. Si llegas a justificarlo muy bien, te puedes salir con la tuya; pero si está mal, para mi si es jugar con fuego y te puede perjudicar.

¿Pero en vuestro caso fue de manera natural o pactada para obtener un beneficio?
R: León quería poner una marca de cerveza que podía ser falsa o real. Como le faltó dinero para la postproducción, decidió meter una marca real para conseguir más dinero y así seguir con el juego de Blade Runner, que también las utiliza.

En España se juzga mucho la música latinoamericana por sus contenidos “machistas”, cuando el poprock nacional está repleto de letras sexistas. ¿Creéis que muchas veces se cuestiona más la música latina por una cuestión de machismo y superioridad española?
R: No, yo creo que ninguna de las dos. La verdad es que la gente conecta con la gramática y el estilo de una letra por cuestiones culturales. Más bien los españoles conectan con la música española porque la temática es más vigente. La temática y el lenguaje de las bandas mexicanas es difícil para ustedes descifrarlas y viceversa. Un grupo como Vetusta Morla le cuesta mucho llegar a México y conectar con el público. Nosotros conectamos con los que tienen parte de nuestra cultura mexicana o latinoamericana.

Pero siempre será más fácil llegar en España a una letra latina que a una letra anglosajona. Más que nada por cuestión de lenguaje, porque hablamos el mismo idioma.
R: Nos pasa parecido en México, que allí se consume mucha música en inglés. Tal vez es porque de allí viene el rock. A lo mejor hacen falta más décadas para que los países iberoamericanos consuman más en nuestro propio idioma o para que los anglosajones se adapten cada vez más a la cultura latinoamericana.

“Compartir una gira con Lori Meyers o Love of Lesbian sería muy interesante”

Pero estas diferencias no coinciden con los artistas españoles cuando van a Latinoamérica. Muchos artistas nacionales tienen más escuchas en allí que en España. ¿Qué crees que sucede en América con la música española para tener tan buena acogida? ¿Sois muchos más abiertos y progresistas para escuchar nuevos proyectos?
R: Tiene más habitantes. México es el país número dos en el mundo de crecimiento en Spotify y de habitantes. ¿Sabes cuál es el país que más consume a Radiohead y The Cure? ¡México!, pero es por la cantidad de habitantes. Muchos artistas de España van a allí y hacen intentos, pero de muy bajo presupuesto, no llevan su equipo completo. Por ejemplo, Vetusta Morla viaja con condiciones muy reducidas a las giras en México. El show más grande que ha hecho es de tres mil personas. Es una ilusión óptica lo que te llega acá del éxito. Vetusta Morla no podría vivir de lo que ahorita genera en México.
A: La Ciudad de México es una cosa y el país es otra. La capital tiene 25 millones de habitantes. Para muchos artistas ir a la Ciudad de México es una ilusión, un espejismo. Eso no significa que en el país tengan una acogida brutal. Te sales de la capital y chao. Incluso artistas mexicanos funcionan solo en la Ciudad de México. Se van a cien kilómetros de allí y no llenan nada. Es un poco relativo. Te podemos garantizar que aunque veas muchas reproducciones de un artista no significa que tenga una carrera garantizada en un país o en otro. El éxito se ve en los tickets que vendes para el show, y ese es el reto.

¿De la música española qué es lo que más escucháis e influencian?
R: A finales de los ochenta la música de la movida del pop rock de España, a varios de la banda les influenció mucho. Nacha Pop, Radio Futura, Mecano, Danza Invisible, Hombres G…
A: Y colaborar hemos colaborado con Enrique Bunbury, Vetusta, Dorian, Anni B Sweet y alguno otro más que se me olvide seguramente.

¿Con qué otras bandas españolas os gustaría tener un proyecto conjunto o colaboración?
R: No colaboración, porque la colaboración es como que te obligan, pero compartir una gira sí. Por ejemplo con Lori Meyers o Love of Lesbian sería muy interesante.